El ministro de Seguridad bonaerense dio datos correspondientes al primer trimestre del 2026 en materia de delitos en la provincia de Buenos Aires.
El Gobierno bonaerense difundió un nuevo informe sobre la situación del delito en la provincia de Buenos Aires y destacó una caída en los homicidios, femicidios y robos automotores durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, desde el Ministerio de Seguridad advirtieron por un fenómeno que comienza a preocupar: el crecimiento de la violencia intrafamiliar vinculada a conflictos económicos y endeudamiento.
El encargado de presentar los datos fue el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, quien sostuvo que los principales indicadores muestran una mejora respecto de años anteriores, aunque reconoció cambios en la dinámica del delito.
Según el relevamiento oficial, entre enero y marzo se registraron 211 homicidios en territorio bonaerense, una cifra menor a los 247 casos contabilizados en el mismo período de 2025 y a los 270 de 2024. De acuerdo con el funcionario, esto representa una reducción cercana al 15% interanual.
Uno de los datos que el Ministerio destacó especialmente fue la baja en los asesinatos cometidos durante robos. Mientras que el año pasado se habían registrado 35 hechos de ese tipo, en lo que va de 2026 fueron 20, lo que implica una disminución superior al 40%.
En la misma línea, el ministro señaló que los femicidios también evidenciaron una caída significativa, con números que muestran un descenso cercano al 40% en comparación con el año anterior.
Desde la cartera de Seguridad atribuyen la mejora en los indicadores a un conjunto de medidas que incluyen mayor patrullaje, coordinación con el Poder Judicial y un avance sostenido sobre organizaciones criminales.
Alonso remarcó que el sistema penitenciario provincial registra actualmente más de 13 mil personas detenidas adicionales respecto del inicio de la gestión, lo que —según explicó— refleja un incremento en la persecución penal de bandas delictivas.
En ese marco, aseguró que los resultados contradicen las lecturas que hablaban de un escenario de descontrol en el conurbano y sostuvo que el país continúa entre los más seguros de Sudamérica.
Otro de los indicadores que el Gobierno resaltó fue la caída del robo de vehículos. Durante el primer trimestre se denunciaron 8.982 autos sustraídos, por debajo de los 10.267 registrados en 2025 y muy lejos de los 12.870 de 2024.
El ministro calificó el período como el mejor desde antes de la pandemia y vinculó la mejora con el refuerzo de operativos y patrullajes, pese al aumento de costos operativos. En ese sentido, explicó que la suba del precio del combustible obligó a incrementar en más de un 25% la inversión destinada a sostener la presencia policial en las calles.
Alonso también destacó el despliegue de seguridad realizado durante la temporada estival en la costa atlántica. Según afirmó, a diferencia de otros años, el operativo turístico no implicó una reducción de efectivos en los distritos del conurbano, algo que —según evaluó— permitió sostener los niveles de prevención.
Pese al balance positivo en los delitos más graves, el funcionario puso el foco en una problemática emergente: el incremento de episodios violentos dentro del ámbito privado.
De acuerdo con el diagnóstico oficial, cada vez más conflictos criminales están asociados a discusiones familiares, enfrentamientos entre conocidos o ajustes de cuentas. Alonso vinculó esta tendencia con el deterioro económico y el fuerte nivel de endeudamiento de muchos hogares.
El ministro explicó que se detectaron casos de familias con ingresos mensuales relativamente altos —entre uno y un millón y medio de pesos— pero con deudas que alcanzan los 20 o 25 millones, muchas veces contraídas en sistemas informales de crédito.
Según señaló, estas situaciones aparecen detrás de distintos hechos graves, incluidos homicidios, desapariciones y conflictos violentos que ya no responden únicamente a la lógica del delito callejero tradicional.
Así, el informe oficial dejó un doble mensaje: mientras algunos delitos muestran retrocesos estadísticos, la violencia social comienza a trasladarse al interior de los hogares, configurando un nuevo desafío para la política de seguridad bonaerense.
Fuente: La Tecla



















