Todos los detalles de esta gran noche, explicados con precisión por Nicolás Garzón, el preparador físico de este equipo, que día a día sigue creciendo.
El camino hacia las finales comenzó el pasado 17 de abril en General Belgrano, donde el equipo de boxeo Valhalla Ranchos se presentó con una delegación completa para sumar minutos arriba del cuadrilátero. En esa jornada, los peleadores Julián Iren, Milton Basualdo, Brenda Blanco, Leandro Eseiza, Thiago Ertola, Facundo Aristizábal y Ciro formaron parte de una serie de exhibiciones programadas. El objetivo de estos compromisos fue estrictamente técnico y físico, sirviendo para ajustar las distancias, trabajar el ritmo y ultimar los detalles necesarios de cara a las competencias oficiales del gimnasio.





GRAN VICTORIA: dos títulos y un subcampeonato
El pasado domingo 17 de mayo llegó el momento de los combates decisivos, en una fecha que presentó complicaciones fuera del ring, debido a severas dificultades con el traslado. El equipo se vio obligado a reducir el grupo, pudiendo viajar únicamente los competidores que tenían la oportunidad de disputar una titulación. A pesar de ese contratiempo logístico, la delegación de Ranchos pisó fuerte, y logró meter a sus tres representantes en el podio grande de la región.
Brenda Blanco se consagró campeona en la categoría femenina Pluma (54 a 57 kilos), tras imponerse con autoridad en su combate. Por su parte, el juvenil Julián Iren dio una tremenda batalla, y se quedó con el segundo puesto en la exigente categoría Menores, Peso Ligero (hasta 60 kg), sumando un valioso subcampeonato para su carrera. El cierre de la jornada estuvo a cargo de Luis Iren, quien se adjudicó el «Súper Combate de las Estrellas», logrando un contundente nocaut en el tercer round





PALABRAS DEL COACH NICOLÁS GARZÓN
Nico, felicitaciones, antes que nada. Pasaron ya unos días del evento, ¿cómo se siente haber vuelto a Ranchos con semejantes resultados en el auto?
Muchas gracias. La verdad que todavía dura la alegría, es una mezcla de alivio y un orgullo tremendo. Volver por la ruta cansados, pero con dos cinturones de campeones y un subcampeonato importantísimo en el asiento fue la muestra de que todo el esfuerzo que metemos en el gimnasio vale la pena. Los tres chicos se lo re merecieron porque dejaron la vida.
Para los vecinos que no entienden mucho de boxeo, ¿qué diferencia hubo entre las exhibiciones que hicieron en Belgrano en abril, y las peleas por los títulos del 17 de mayo?
Es sencillo. Para que la gente lo entienda, la exhibición en Belgrano fue como un ensayo general. Ahí arriba del ring no hay ganadores ni perdedores, se va a guantear para agarrar ritmo, sacarse los nervios, probar la distancia y mostrar la técnica frente al público. Lo de las finales ya fue por los puntos de verdad, con jueces, a todo o nada, y con títulos en juego donde nadie te regala nada.
En Belgrano se subieron un montón de chicos al ring. ¿Cómo hiciste para transmitirle tranquilidad a pibes tan jóvenes, antes de una pelea?
Hablándoles mucho y estando cerca. A esa edad los nervios te pueden congelar, entonces el laburo de uno abajo del ring es hacerles entender que están preparados, que lo que iban a hacer ahí arriba era lo mismo que hacemos todos los días en el gimnasio frente a la bolsa, o haciendo guantes entre nosotros. Hay que transmitirles seguridad, y recordarles que disfruten el momento.
¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando ves a tantos chicos del gimnasio animándose a subir a un ring a mostrar lo que aprenden con vos?
Se me infla el pecho, sinceramente. Ver que pibes del pueblo eligen pasar horas transpirando la camiseta acá adentro, alejados de la calle, y que confían ciegamente en lo que uno les enseña, es la mayor satisfacción que me da este deporte. Verlos subir con la camiseta de Valhalla Ranchos es todo.

¿Sentís que la noche en Belgrano les sirvió para sacarse los nervios de encima de cara a lo que vino después?
Totalmente, fue clave. Ese rodaje en Belgrano funcionó como el escalón que necesitábamos. Romper el hielo con el público, el viaje, las luces… todo eso suma. Si no hubiéramos ido a Belgrano, quizás en las finales la presión de una definición los hubiera traicionado.
Dos títulos y un segundo puesto. Mirándolo hoy con más tranquilidad, ¿te esperabas un balance tan positivo, o superó tus propias expectativas?
Uno siempre va con la mentalidad de traerse todo, y sabemos el potencial que tienen los tres, pero en el boxeo un solo fallo o un golpe te cambian la noche. Meter a los tres chicos en lo más alto de sus categorías, ver a Brenda y Luis campeones; y a Julián plantándose como un león para quedarse con el segundo puesto… la verdad que es un balance redondo. Superó lo soñado.
Para la gente del pueblo que ve el gimnasio desde afuera, ¿cuántas horas por día entrena un chico que quiere competir como ellos?
Esto no es venir un ratito a pegar un par de piñas. Los chicos le meten mínimo dos horas diarias de lunes a viernes, y cuando se acerca la fecha se intensifica. Hay mucho laburo físico, soga, correr temprano, técnica de boxeo, guanteo y una disciplina tremenda con el peso y la comida. Exige dejar de lado un montón de cosas.
¿Qué se les dijo en el gimnasio cuando cayeron a entrenar con los trofeos y cinturones? ¿Se festejó, o se siguió metiendo mano a las bolsas?
Se los felicitó adelante de todos sus compañeros, porque son el orgullo y el ejemplo del gimnasio. Nos sacamos las fotos correspondientes para el recuerdo, pero después las vendas se pusieron igual. El boxeo es humilde: esa noche se ganó y se sumó experiencia, pero al día siguiente había que seguir entrenando porque esto sigue, los títulos hay que defenderlos, Julián va a buscar su revancha, y el resto de los compañeros también tienen que prepararse.
¿Cuándo van a poder pelear los chicos que esa vez se tuvieron que quedar abajo del viaje por el problema del traslado?
Ya estamos moviéndonos para cerrarles fechas lo antes posible. Me dolió en el alma no poder llevarlos a todos por las complicaciones que tuvimos con el traslado, pero ellos saben que son parte de esto. Ahora la prioridad es que los que se quedaron con las ganas tengan su oportunidad en los próximos festivales. No van a bajar los brazos.
¿A quién le dedicas este triunfo enorme, y qué le decís a la gente de Ranchos que siempre les tira buena onda?
Primero que nada, a las familias de los chicos, que hacen un aguante invisible enorme, y a todo el equipo del gimnasio que ayuda a guantear y a motivar en el día a día. Y a la gente de Ranchos, un agradecimiento gigante. Sentimos el apoyo de los vecinos siempre y es un orgullo enorme representar al pueblo y demostrar que acá hay muchísimo nivel deportivo. ¡Gracias por estar siempre!.



















