En coincidencia con el 16º aniversario del Centro de Educación Física Nº 157 de General Paz, se impuso el nombre de quien fuera docente, impulsor e inspirador de toda una generación de niños y adolescentes que transitaron por las instalaciones de calle España.
Tras sortear los pasos burocráticos y sociales necesarios, un arduo trabajo impulsado por las autoridades del CEF 157 se vio concluido con el acto que tuvo lugar este lunes, el cual contó con la presencia de autoridades municipales y educativas, tanto locales como provinciales.
Las malas condiciones climáticas condicionaron el normal desarrollo de las actividades, pero no por ello fue menos emotivo, y se pudo cumplir con lo pautad, con la presencia de Gabriela Manó, hija del homenajeado.

Para dar inicio al acto, se recibieron a las banderas de ceremonia, y posteriormente el vicepresidente 1º del Consejo General de Cultura y Educación, Marcelo Zarlenga, hizo entrega de las banderas de arrío recientemente donadas, las cuales fueron colocadas en el mástil ubicado en la plaza central del predio, e izadas por la Directora de Deportes de Adultos Mayores, Prof. Carolina Santalucía y la Sra. María Laportilla, como miembro de la comunidad.
Dando continuidad al programa nuevamente en el salón mayor, hicieron su entrada las banderas de ceremonia de la institución anfitriona, y se entonaron las estrofas del himno Nacional Argentino.
Nuevamente en el exterior, se descubrió una plaza identificatoria creada por el artista local Pato Ballejos, al igual que el mural, que recrea momentos del “Profe Manó” en su paso por el CEF. Del mismo modo, se descubrió el cartel nomenclador, ubicado en el edificio de acceso al predio.

La Directora del CEF 157, Prof. Sonia Tarquino en su alocución destacó que “quienes habitamos y construimos diariamente este Centro de Educación Física, sabemos que este no es un espacio más; sino es un lugar donde el movimiento, el juego y el deporte se convierten en una poderosa herramienta de transformación social y educativa”, que invita a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores a ser parte de un espacio gratuito, donde el juego, la pertenencia, y el derecho al disfrute son las premisas.
En la ocasión, también valoró el aporte y coordinación de la Secretaría de Deportes, con quienes trabajan diariamente, y resaltó el rol de todos los que conforman el grupo de trabajo del CEF, señalando que “este paso que damos hoy en la consolidación de nuestra identidad, no habría sido posible sin ustedes profesores, TDM, Preceptor, secretaria e Inspectora a quienes quiero agradecer y reconocer el compromiso inquebrantable con la institución y la educación”.
Tampoco faltaron las palabras de agradecimiento y valorización para los alumnos y las familias de quienes acuden al CEF para desarrollar las diversas actividades propuestas.
Para llegar a esta instancia de imposición de nombre, se debió sortear una serie de pasos, que inició en la presentación de proyectos que diera nombre a la institución, luego la selección y finalmente la votación popular, donde ganó el nombre de “Miguel Ángel Manó”; pero entre los finalistas, también se encontraban “Delfor ‘Forito’ García” y “Carlos Salerno”. Y es a la familia de estos vecinos, que tuvieron un rol destacado en el deporte local, a quienes Tarquino no olvidó y presentó sus “respeto, orgullo y agradecimiento”.
Acto seguido, la Sra. Luján Echarri, ex alumna rememoró su paso por el CEF 157 a través de anécdotas que marcaron a miles de personas que tuvieron el honor de conocer al Profé Manó, y disfrutar de las tantas actividades que impulsó y promovió durante su gestión. Grandes y entrañables recuerdos fueron certificados por muchos de los presentes, que con sus sonrisas y asentimientos de cabeza coincidían en las palabras vertidas por la oradora.
Dando cierre a la jornada, el vicepresidente 1º del Consejo General de Cultura y Educación, Marcelo Zarlenga también hizo uso de la palabra, renovando su compromiso para con la educación pública y gratuita, destacando la importancia de este tipo de instituciones, así como también el valor de la identidad, que en este caso se suma a través de la imposición del nombre de “Miguel Ángel Manó”.
Así mismo, hizo entrega de una copia de la resolución 1655 del 2026, por la cual se otorga formalmente el nombre.
Gabriela Manó, hija del homenajeado, fue muy breve en sus palabras, ya que la emoción la embargó, pero agradeció profundamente esta iniciativa, y el hecho de que el pueblo no haya olvidado a su padre, y su trayectoria.


















