Bioseguridad: La primera barrera de prevención contra la influenza aviar en granjas comerciales

0
300

SENASA indica que, ante cualquier signo de la enfermedad, la notificación inmediata marca la diferencia, ya que la detección temprana es clave para su seguimiento y control.

La influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) es una de las enfermedades con mayor impacto potencial sobre la industria avícola. Su capacidad de propagarse rápidamente puede generar pérdidas productivas significativas, afectando la sanidad y el bienestar de las aves y reduciendo la disponibilidad de productos destinados al consumo. En paralelo, puede provocar el cierre de mercados internacionales debido a las restricciones sanitarias.

Ante la reciente autodeclaración de Argentina como país libre de la enfermedad—publicada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)—, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) convoca a los productores de establecimientos de aves comerciales a reforzar las medidas bioseguridad como parte esencial de su rutina productiva.

Como la IAAP se elimina a través de las heces y las secreciones respiratorias, su transmisión puede producirse tanto de forma directa, mediante el contacto entre aves infectadas, como de forma indirecta, a través de vehículos, equipos de protección personal, indumentaria, elementos y herramientas de trabajo contaminadas.

Las aves silvestres, principalmente las acuáticas migratorias, actúan como reservorios naturales del virus, por lo que la propagación del virus puede ocasionarse por el contacto directo entre los ejemplares silvestres infectados y las aves domésticas.

Medidas clave para los establecimientos comerciales

Conforme a la Resolución SENASA N.° 1699/2019, los responsables establecimientos de aves de corral deben cumplir con las medidas de manejo, higiene y bioseguridad en sus instalaciones.

Entre las prácticas fundamentales, se debe inspeccionar la integridad de las mallas antipájaros; verificar el correcto lavado y desinfección de vehículos e insumos; limpiar y desinfectar periódicamente las instalaciones; y reducir o eliminar las zonas con agua estancada que puedan atraer otras aves.

Además, se recomienda controlar rigurosamente el ingreso de personas, vehículos y materiales al predio, así como también garantizar que los equipos de protección personal se usen correctamente y no circulen entre sectores.

Ante cualquier signo, se debe notificar al SENASA

La detección temprana es un pilar clave para el seguimiento y control de la enfermedad. En este sentido, el organismo sanitario recomienda reforzar la vigilancia en todas las granjas del país y notificar de inmediato ante la presencia de signos compatibles con IAAP.

Entre los principales síntomas se encuentran la mortandad elevada, falta de apetito, signos respiratorios, neurológicos o digestivos, disminución o deformidad en la producción de huevos, plumaje erizado o coloración azulada en cresta, barbillas y patas.

Los canales de notificación disponibles son: Oficinas del SENASA más cercanas (personal o telefónicamente), WhatsApp (11) 5700–5704, correo electrónico: notificaciones@senasa.gob.ar o mediante el Formulario web. Para mayor información, ingresar en el micrositio de influenza aviar.

Argentina restituyó su estatus sanitario que abre más puertas a mercados internacionales: reducir el riesgo de introducción del virus para resguardar el estatus recientemente alcanzado depende, en gran parte, del compromiso cotidiano del sector productivo.