
El desplome del consumo y la paralización de la obra pública profundizan la crisis, sin señales de recuperación a corto plazo en el sector.
La actividad de la construcción atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años y los comercios vinculados al rubro lo sienten de forma directa. Durante marzo, las ventas en corralones registraron caídas de hasta el 50%, en un contexto marcado por la retracción del consumo y la paralización de la obra pública.
Comerciantes del sector aseguran que la situación se viene deteriorando desde hace meses y que, a diferencia de otras crisis, no hay señales de recuperación en el corto plazo. Además, el impacto de la crisis alcanza a toda la cadena de materiales: desde insumos básicos como ladrillos, cemento, arena y cal, hasta productos de terminación y sanitarios como inodoros, lavabos y duchas. La merma es generalizada y refleja un freno tanto en nuevas construcciones como en refacciones.
Los datos oficiales respaldan este diagnóstico. El Índice Construya mostró que en el bimestre enero-febrero de 2026 las ventas de materiales registraron una caída interanual del 28,4%, evidenciando la fuerte contracción de la demanda, especialmente en obras privadas pequeñas y medianas.
Por su parte, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el INDEC, reflejó desplomes significativos en febrero: el consumo de asfalto cayó un 62,1%, el de hierro redondo y aceros para la construcción un 34,3%, y el de hormigón elaborado un 29,8% en comparación con el mismo mes del año anterior.
En este escenario, la combinación de menor obra pública, incertidumbre económica y pérdida del poder adquisitivo configura un panorama adverso para uno de los sectores clave de la economía, que por ahora no encuentra señales claras de recuperación.
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