Privatización, peajes automáticos y 120 puestos de trabajo menos en el centro bonaerense

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El desguace de Corredores Viales y el desembarco de las concesiones privadas aceleran un proceso de automatización tecnológica que prescinde del factor humano.

Las privatizaciones de las rutas impulsadas por el gobierno de Javier Milei no solo implica el retiro del estado como prestador de servicios: junto con las nuevas concesiones también se impondrá un modelo basado en la automatización de tareas que hasta ahora realizaba personal de Corredores Viales, un cambio que, por ejemplo, ya tiene impacto en el centro de la provincia de Buenos Aires.

A partir del 30 de junio, la empresa estatal que hasta ahora estaban bajo control de la empresa estatal pasarán a manos privadas. Según confirmó Verónica Colman, delegada del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) en Azul, unas 120 familias vinculadas a la actividad dejarán de formar parte de la estructura que hoy opera sobre las rutas de la región.

“Corredores Viales, que pertenecía al Estado Nacional, se disuelve y pasa al ámbito privado”, explicó Colman durante una entrevista con LU10 Radio Azul.

El impacto alcanzará especialmente a las localidades de Azul, Olavarría e Hinojo, donde además de las cabinas de peaje funcionan otros servicios asociados a la operación vial.

Menos cabinas, más automatización

La reducción de personal aparece vinculada al nuevo esquema operativo previsto en los pliegos licitatorios. Fuentes vinculadas a los futuros concesionarios explicaron que las nuevas concesiones incorporan dentro de los pliegos la disposición de contar con sistemas automatizados de cobro mediante TelePASE y otras herramientas tecnológicas que requieren una dotación menor de trabajadores.

La lógica es distinta a la que rigió durante años bajo la órbita estatal. El cobro manual pierde relevancia frente a sistemas electrónicos capaces de registrar el paso de los vehículos sin necesidad de intervención permanente de personal en cabina.

Según las mismas fuentes, en el corto plazo también se prevé la incorporación de nuevos dispositivos tecnológicos para el control de tránsito, entre ellos tótems destinados a medir velocidades de circulación y registrar infracciones que permitirá reubicar a algunos de los trabajadores.

El nuevo esquema seguirá requiriendo personal para tareas de supervisión, jefaturas de estación y maestranza, aunque con una estructura significativamente más reducida que la actual.

Cambios que van más allá del peaje

La transición tampoco se limita al sistema de cobro. Colman sostuvo que la reorganización afectará servicios que actualmente presta Corredores Viales, entre ellos la asistencia vial, el sistema de grúas para el traslado de vehículos averiados y la operación de balanzas para el control del transporte pesado.

Se trata de funciones especialmente sensibles para una región atravesada por el tránsito de cargas vinculado a la actividad minera y cementera de Olavarría, advirtió Colman.

Mientras avanzan los acuerdos económicos para poner fin a los vínculos laborales con Corredores Viales, el proceso que comienza en el centro bonaerense anticipa una transformación que podría replicarse en distintos puntos del país a medida que los nuevos operadores privados asuman el control de los corredores incluidos en la Red Federal de Concesiones.

La privatización de las rutas nacionales, uno de los principales cambios impulsados por la administración de Javier Milei en materia de infraestructura, no solo modifica quién administra los corredores. También redefine la forma en que se prestan los servicios y prescinde de un amplio número de trabajadores para operarlos.

Infocielo