La hija de José Luis Brown fue parte de los actos en su honor, al cumplirse 40 años del gol convertido a los alemanes en la final del mundo de México ’86, donde Argentina se coronó campeona por segunda vez en el fútbol mayor.
Con mucha emoción, se vivió en la tarde noche de este lunes 29, el reconocimiento impulsado por la Municipalidad de General Paz, a través de la Secretaría de Deportes, al hijo de nuestro pueblo que supo conquistar un sueño, y llegar a lo más alto del fútbol profesional, siendo testigo y protagonista de un hecho histórico que quedó grabado en la retina y la memoria de millones de argentinos. Su gol en la final del mundo, fue el puntapié inicial de lo que luego sería un triunfo por 3 a 2 de Argentina ante Alemania del Este, logrando el segundo título para el país.
En un monumento ubicado en la Plazoleta del Centro de Educación Física de Ranchos, se perpetuó la icónica imagen de “Tata” con el pulgar enganchado en la camiseta. Método que uso para lograr continuar en el campo de juego, tras negarse a salir luego de la lesión que sufrió en el hombro izquierdo. Mientras que, a su lado, se puede leer un fragmento del estremecedor relato de Víctor Hugo Morales, cuando “el que viene del pueblo del nombre más humilde de toda la Argentina, el que viene de Ranchos, entró a cabecear a los ranchos alemanes”.
Este gesto, que mencionábamos antes, que se convirtió en un símbolo de valentía y entrega al fútbol, fue recreado luego de su fallecimiento por todos los capitanes de los equipos que componían la Súper Liga Argentina, en homenaje al gran “Tata”; y así lo recordó su hija Florencia, quien fue parte de los actos, junto a su tío Miguel Ángel, y una gran cantidad de tíos abuelos, primos y demás integrantes de las familias Díaz –Brown.
“Papá siempre guardó su amor por su lugar, por su familia, en su momento él esperaba el momento de poder venir y visitar a mis abuelos, a sus padres, y a la familia”, recuerda con nostalgia Florencia.
Entre anécdotas y remembranzas, la hija del 5 agradeció a quienes hicieron posible este homenaje. Además, sostuvo que “siempre pienso que papá no tuvo dimensión de lo que logró y lo que significó para nuestro país. Una, hoy recibe del mundo mensajes… Hoy que hay tantas posibilidades de comunicarse, llegan mensajes de otros lugares sobre todo de España o Francia”, contó Florencia, rememorando que estando en la calle con él, la gente lo reconocía y siempre los atendía con una sonrisa, con la humildad y el carisma de siempre, manteniendo su esencia luchadora y perseverante que lo caracterizó desde muy tierna edad.
Dieron marco al acto, un grupo de chicos de la Escuela Municipal de Fútbol Infantil, con sus profesores, y fue a ellos a quienes Florencia Brown se dirigió en más de una oportunidad de su alocución, al referirse a algunas anécdotas vividas durante el mundial, y en distintos pasajes de su vida junto a su padre: “Yo creo que él dejó una enseñanza, primero que los sueños se cumplen. Él es mi ejemplo para cumplir mis sueños (…). Y algo muy importante es hacerlo hasta el final, porque yo era muy chiquita y fue una locura verlo lastimado jugando, no lo entendí, y después de su partida física, porque yo no medía lo que era, como él no lo media, a nosotros nos transmitió lo mismo, de tener ese mensaje de ‘somos los hijos de…’, nadie se sentía así, porque él no se sentía así. Por su simpleza, por su humildad, por su don de gente”.
Luego de toda la repercusión que se generó con su fallecimiento, recién ahí su hija logró tomar real dimensión de quien había sido su padre, y del mensaje que había logrado transmitir al permanecer en la cancha después de la lesión: “A la altura que él se lastimó, y cuando hace ese gesto de romper la camiseta, (…), él ya había superado todo. Ni siquiera había esperado jugar (entró en reemplazo de Daniel Pasarella, que era el titular), aunque por supuesto tenía el objetivo. (…) Ya estaba en la final del mundo, y ya era él, y ya había convertido un gol en la final, y sin embargo no se retiró”, llegando hasta el límite de sus fuerzas, sin abandonar: “se quedó hasta el final, no dejó ni un poquito por cumplir. (…) El mensaje que nos dejó es ir por lo que queremos, el esforzarnos, el sacrificio, el valorar, y hacerlo con humildad, don de gente, humanidad y simpleza. Para mí eso era mi papá, y lo va a ser siempre”, cerró Florencia Brown.
Ver acto completo: https://www.facebook.com/share/v/1EWcvWnkf2/



















