SE CUMPLE UN AÑO DE LA OBTENCIÓN DEL TORNEO CLAUSURA 2019 Y DEL BICAMPEONATO LIGUISTA DE ATLÉTICO RANCHOS

Por Julián Ormaechea

“¿No será mufa hacer la presentación del colectivo hoy?. ¿No era mejor presentarlo mañana?” La duda de uno de los dirigentes del verdinegro era rápidamente disipada por otro referente histórico del club: “Quedate tranquilo que mañana salimos campeones y damos la vuelta acá arriba”. Ese mismo sábado 29 de Junio del 2019 bajo una molesta lluvia, la sede del Club Atlético Ranchos se veía invadida por jugadores, responsables y simpatizantes del equipo ranchero para ver la llegada del colectivo ploteado que serviría para trasladar a los jugadores en partidos futuros.

Confianza. Era la palabra que reinaba en el ámbito interno a horas de jugar una nueva final liguista. Las gotas y el piso mojado parecían una continuidad del partido de ida en Lezama que dejó un empate en un terreno complicado y una serie abierta para la definición en el Estadio José Luis Brown siete días más tarde.

Sin embargo para llegar a esa fecha, se debe recordar ciertos aspectos de una campaña que empezaba a grabarse en la historia de Atlético Ranchos. Franco Raffone abría la cuenta goleadora del campeón defensor en Chascomús frente a un Deportivo que estuvo a punto de sacarle tres puntos al equipo que por varias fechas se vistió de blanco.

La victoria por goleada contra Unión Deportiva dio mucho ánimo pero el partidazo contra Atlético Chascomús en el Oroz escapado por detalles invitaba a seguir trabajando y no dormirse en los laureles. Un nuevo triunfo sobre El Salado, la aplastante presentación sobre Tiro Federal y un 1-1 duro contra el futuro finalista ya acomodaban al ranchero como un equipo que empezaba a justificar la presencia en la mesa de los candidatos. El cierre de la primera ronda también encontró triunfos frente a Club Belgrano y Soc. Pila para lograr 17 puntos y compartir la punta de la Zona 2 con el Aguacero. Una diferencia de 12 goles a favor demostraban la peligrosidad del equipo de los hermanos Gómez que deberían viajar a Brandsen para encarar la segunda ronda.

El estadio de Las Mandarinas recibió con llovizna y frio al verdinegro que se impuso en un trabado partido al local con Juli Castro y Nico Exposito para llevarse tres puntos fundamentales que cerrarían la llave siete días más tarde con una diferencia merecida y notoria para llegar a la instancia de los ocho mejores donde lo esperaba el duro Atlético y Progreso. Este último hizo sufrir al ranchero y convirtió en figura a Matías Martínez que defendió el cero en varias oportunidades en el segundo tiempo manteniendo la ventaja lograda en el final del primer tiempo con el anticipo de Nico Taus que la dejó pegada a un palo. La vuelta mostraría la segunda y última derrota de este torneo (dos derrotas en 16 partidos significan algo muy difícil de conseguir). El rojiverde lucho, trabó y saco de la comodidad al verdinegro que llegó a la instancia de los penales. Dicen que a veces hay que saber sufrir para poder disfrutar. Ese sin duda fue uno de los momentos más tensionantes de la campaña que se desembocó en el pase a semifinales del ahora local.

La columna vertebral compuesta por Martínez, Lautaro Rastelli con Roque Gómez, Lautaro García y Franco Raffone mas el juego creativo de Expósito más las proyecciones de Salinas por algún costado y el despliegue del resto del equipo caracterizaban al equipo que no solo estaba defendiendo lo logrado en el Clausura 2018 sino que además marcarían otro mojón para la historia verdinegra. En semifinales esperaba Atlético Chascomús, un rival al que no se vencía desde el año 2008. Si, once años sin disfrutar tres puntos frente a uno de los gigantes regionales. Pero nada es para siempre. Sino que lo cuenten los miembros de “la sociedad Expósito-Castro” que marcaron para el 2-1 final que se festejó tanto como un título. El maleficio se había cortado pero había que corroborarlo de visitante. La historia no fue sencilla. Más allá de la corajeada de Salinas, dos goles de González, Expósito frenó la alegría y llevaba todo otra vez a los doce pasos. Pero a poco del final el juego por el sector izquierdo derivó en un centro a Edu Camargo que se acomodó sobre el borde del área, poniéndola lejos de Barragán desatando la locura ranchera que festejó el pase a la final en un tránsito por la Ruta 20 inolvidable.

Hubo que esperar una semana para que el Lefu Club, que también vivía una renovación interesante en lo dirigencial, recibiera al verdinegro por las lluvias que describieron el sexto mes del año anterior. El Azul, llegaba como la cenicienta del torneo metiéndose por la ventana a los octavos y agrandándose con el correr de los partidos llegando a la final con dos hombres menos y llevando al Sport Club a los penales en Magdalena en semifinales y depositando la ilusión de un pueblo en una definición luego de mucho tiempo.

El empate en la ida mostraba una cierta tranquilidad en Atlético Ranchos que salió a la cancha bajo un apoyo popular pocas veces visto relacionándolo con el frio que casi calaba los huesos. Con más de 2000 personas presentes, (El Lefu jugó apoyado por una gran masa de gente también) el ranchero se puso en ventaja por la tozudez de Hirigoyen que luego de un pelotazo cruzado le ganó el duelo a Morales, que fue clave en la ida y la vuelta para no recibir más tantos, y dándole a Ranchos el 1-0 que lo hacía jugar con comodidad. Las voladas y las atajadas del 1 visitante mantenían el trámite con una definición incierta, teniendo en cuenta el empate de penal de Gastón Landa antes del entretiempo.

Pero Juli Castro la empujo a la red al comienzo del segundo tiempo, Nico Expósito convirtió su octavo gol en el campeonato y el público empezó a sentirse campeón. El enfrentamiento entre Lauti Rastelli y los hermanos Landa no menguó la intensidad. Otra vez Lefu Club perdía jugadores y descontaba para quedar a tiro, pero casi como una repetición de lo ocurrido en Magdalena, el central ranchero puso la cabeza para marcar el ultimo tanto de la final y empezar el festejo en el “Sector 2” justo cuando el sol empezaba a iluminar la vuelta olímpica y los abrazos por el Bicampeonato Liguista.

Casi como una premonición 24 horas antes, ese mismo dirigente fue el encargado de invitar a los campeones a subirse al micro y recorrer las calles rancheras con la copa como invitada especial marcando además el inicio de varios viajes de una historia que seguiría dando paginas para la eternidad.

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