JUANI BROWN: «MI PAPÁ DEJÓ UNA LINDA HUELLA»

Foto Olé

En la jornada de este sábado, el diario Deportivo Olé decidió realizar un reportaje virtual con Juan Ignacio Brown, hijo del recordado «Tata» a horas de celebrarse un nuevo día del padre en el país.

En la nota que pasó por varios aspectos comenzó por la actualidad de «Tatita» que se encuentra bajo el mando «alterno» de la selección sub 15 y que por el aislamiento social obligatorio debido a la expansión del Coronavirus se encuentran en contacto permanente con Pablo Aimar y Diego Placente, Fernando Batista y Bernardo Romeo tratando de «que haya una misma línea desde la Mayor a las Juveniles. Es bueno que hay un mismo mensaje, una idea de juego y que se trabaja en inculcar el sentido de pertenencia, el respeto y los valores. Es importante que a donde vaya la Selección esté bien representada…» Ya entrando en el objetivo de rememorar la trayectoria y los logros de su padre, Juan Ignacio se mostró emocionado ya que pasará por primera vez un dia tan especial sin el «Tata» quien falleció en agosto del año pasado aunque su lazo se mantiene presente con los colores celeste y blanco, sobre todo al pisar nuevamente el predio que tiene la AFA en Ezeiza: «De chico siempre lo acompañé mucho a los entrenamientos en los clubes y en la Selección a mi papá, por lo que ese proceso previo al Mundial 86 lo viví todo. Ahora entro ahí y lo veo a mi viejo… Están las fotos, hay pantallas donde se van repitiendo distintas imágenes de los mundiales. De alguna manera siento que está ahí, al lado mío.

Para mí fue una pérdida muy grande porque se fue muy joven, por una enfermedad muy cruel, y pasamos momentos muy duros. Se lo extraña mucho, pero intento recordarlo siempre bien».

La publicación que se encuentra completa en la versión digital del matutino nacional además intentó demostrar el compromiso del Tata con la camiseta de la selección y su llegada a la gloria a traves del testimonio de uno de sus hijos: «…estaba sin club y se iba todos los días a entrenar a Parque Saavedra o Parque Sarmiento con el Profe Echeverría o Pachamé, corría solo como un loco porque quería ir al Mundial. Su ambición era estar en la lista, creo que nunca se imaginó ser titular y hacer un gol en la final, je. Para él la Selección fue lo mejor que le pasó en la vida, siempre lo dijo. Y me acuerdo, obviamente, el gol, la final, la vuelta al país…»

Más allá de tratar algunos recuerdos en la vuelta al país con el título mundial logrado en México 1986 y de las consecuencias por el esfuerzo como los dolores en su hombro por la lesión que sufrió en la final contra Alemania, la parte final de la nota refirió al momento que siente el protagonista de la nota desde la perdida física del futbolista ranchero a poco menos de un año a causa de una dolorosa enfermedad: «…Obviamente yo a mi papá lo acompañé y siempre lo fui a ver, pero en el último tiempo esa persona que estaba ahí no era mi papá. Cuando ya no podía entablar una charla o no me reconocía… Ya no era el tipo que se cagaba de risa conmigo, por eso digo que lo lloré mucho antes que el día que nos despidió. Ese día fue un alivio: por fin este tipo ya no sufre más. Lo lloré mucho. Era ir a La Plata a verlo y volver en el auto llorando todo el viaje.

Fue injusto todo lo que tuvo que padecer, no se lo merecía. Pero ya está, tocó. Y después la cantidad de gente que se acercó al velatorio y los homenajes en todas las canchas fue algo impresionante. Me emocioné primero cuando me llamó la gente de Superliga para contarme la idea y después fui a varias canchas y los otros partidos los vi todos por televisión. A veces cuesta hacer silencio en una cancha, pero en los homenajes a papá hubo silencio absoluto y un aplauso muy cerrado. Él siempre decía que había que dejar una marca en la vida, y creo que él dejó una linda huella…»

Fuente: Diego Paulich para Diario Olé

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