Altas temperaturas: Cómo manipular alimentos para evitar contaminaciones cruzadas

El uso incorrecto de productos alimentarios puede causar trastornos a la salud del consumidor.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), recuerda una serie de medidas indispensables de carácter preventivo que todo consumidor debe tener en cuenta a la hora de realizar sus compras en el supermercado o almacén de barrio, dado que los alimentos manipulados de forma indebida, pueden convertirse en transmisores de enfermedades para el ser humano.

ALIMENTOS: ANTES Y DESPUÉS

En el momento de hacer las compras es conveniente comenzar poniendo en el carrito o bolsas los productos no alimenticios y alimentos no perecederos y dejar para el final los productos congelados y refrigerados perecederos (como las carnes, quesos, leche o pescado). ¿Que logramos con esto? Que estén menos tiempo fuera de la heladera y, por lo tanto, minimizar la chance de alterar la cadena de frio.

Es importante que el consumidor vaya incorporando determinados hábitos, como separar los productos que se van a consumir cocidos de aquellos que se consumirán crudos; para evitar correr el riesgo de contraer enfermedades producidas por la contaminación cruzada.

ALIMENTOS: CONGELADOS Y REFRIGERADOS

A pesar de que puede leerse como una obviedad, es muy importante tener presente que los productos congelados deben estar completamente congelados, mientras que los productos refrigerados deben estar fríos. Es necesario verificar que los envases no estén rotos (ya que los líquidos o jugos derramados de las carnes pueden caer sobre otros productos) y que dicha carne no debe tener colores oscuros o negruzcos. Además es conveniente evitar que durante el traslado de los alimentos al hogar, estos permanezcan en lugares calientes, como por ejemplo, bajo los rayos del sol.

ALIMENTOS: ENLATADOS Y RÓTULOS

Todo producto enlatado (como el paté, el atún, las arvejas o el tomate) debe estar en buen estado de conservación para mantener su calidad. No deben tener abolladuras, estar oxidados o “inflados”, pues en esas condiciones tienen altas posibilidades de estar en mal estado.

El rótulo –inscripción impresa con los datos del producto-  sirve para informar al consumidor sobre el origen, contenido y demás propiedades nutricionales de ese alimento. Dicha información debe ser simple, de ágil lectura, a fin de evitar confusiones y favorecer su comprensión. Por eso se debe evitar adquirir envases sin rótulos, con rótulos sucios, rotos, ilegibles, en los cuales no se puedan ver los datos necesarios e imprescindibles para realizar la trazabilidad o rastreabilidad del alimento, destacando como el dato más importante a leer es la fecha de su vencimiento.

Realizando una correcta disposición de los productos en el carrito, una correcta lectura de sus rótulos y siguiendo los consejos a la hora de comprar congelados, refrigerados y enlatados, se evitará contraer enfermedades transmitidas por alimentos.

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