Familiares de los chicos asesinados en Monte se manifestaron ante Vidal en su visita a la ciudad

La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, estuvo ayer en los municipios bonaerenses de Hurlingham, Cañuelas y San Miguel del Monte.

Vidal reunió a la militancia de Juntos por el Cambio en las localidades bonaerenses de Hurlingham, Cañuelas y San Miguel del Monte, acompañada por los candidatos a intendentes locales, Lucas Delfino, Santiago Mac Goey y José Castro, respectivamente. De la recorrida participó también el subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell.

En el acto llevado a cabo en el Club Atlético, pidió a sus militantes que salgan a buscar a los que no votaron a Juntos por el Cambio en las PASO: «En cuatro días tenemos que ir a buscar a los que no están convencidos, a los que tienen dudas o están enojados. El 27 de octubre no hay segunda vuelta. Es por un voto».

Pese al pedido, la gobernadora bonaerense, que tiene que descontar más de un millón y medio de votos, con respecto a su contrincante inmediato, Axel Kicillof, afirmó: «Para nosotros, el poder no es para siempre. Es servicio».

No todo fue color de rosas para la gobernadora, ya que en el acto se encontraban presentes los familiares de los cuatro chicos fallecidos en la persecución policial, conocida “Masacre de Monte”, quienes portaban una bandera que rezaba: «A los pibes los mató la policía. Justicia para Camila, Danilo, Gonzalo, Aníbal».

Un amigo de la familia que ayudaba a sostener el estandarte dijo a LA NACION: «Vidal podría haber pedido la renuncia de [el ministro de Seguridad, Cristian] Ritondo, o podría haber enviado mayor ayuda psicológica al pueblo», se quejó Maximiliano Gil, docente de la escuela adonde asistían varios de los chicos muertos.

«Queremos justicia», dijo el abuelo de Camila López, Fabián Zasosa. «Nunca vamos a dejar de pedir justicia por nuestros pibes», agregó la mamá de Danilo, Gladys Ruizdia, que pasó por primera vez el Día de la Madre sin su hijo. El domingo, de hecho, la marcha prevista para conmemorar los cinco meses de la tragedia se suspendió por el Día de la Madre. «Tuve un ataque de nervios. Pero acá estoy para pedir justicia», sostuvo.

En el fondo del local donde sonaba una marcha proselitista al ritmo remixado de «Te voy a extrañar», los familiares de los cuatro jóvenes asesinados el 20 de mayo durante una persecución policial se manifestaron en forma totalmente pacífica.

Vidal se reunió con otros de los familiares antes de ingresar al acto, según pudo reconstruir LA NACION. Una vez en el escenario, la gobernadora no mencionó directamente la tragedia que enlutó al pueblo entero. Sí habló de la policía bonaerense: «No todo es lo mismo. En la policía ya no hay impunidad».

Luego, Vidal hizo una reflexión sobre el poder que tuvo como destinatario al kirchnerismo. «El poder no es siempre tener razón. El poder no es maltratar. El poder no es para siempre. Es servicio».

Antes, en los actos de Cañuelas y de Hurlingham, había pedido a los militantes del oficialismo ir a buscar a los que «tienen dudas, a los que están enojados». Reclamó una y otra vez ir a buscar a esos electores y convencerlos de que «se puede mejorar, se puede corregir y ser mejores».

«No vinimos a usar el poder para enriquecernos. No vinimos a usar el poder para señalar a nadie, a decirle lo que tiene que sentir. Vinimos al poder para estar al servicio del otro. Para escuchar, para corregir», expresó. «Los que hacemos política se dividen entre los que les importa y los que no les importa el otro», agregó, en medio de un coro de vecinos que gritaban: «¡Ahora, ahora, Vidal gobernadora!».

«Tenemos que escuchar sin descalificar a los que están enojados», completó en San Miguel del Monte, donde Juntos por el Cambio superó ampliamente en las PASO a la intendenta del Frente Renovador, Sandra Mayol. «Nuestra esperanza no cayó», dijo Vidal, y puso como ejemplo al candidato del oficialismo, José Castro, uno de los pocos dirigentes «sin tierra» que se impusieron sobre un alcalde del Frente de Todos.

Vidal terminó el acto y se fue sin sacarse una foto con los familiares de «la masacre de Monte», que la esperaron con la bandera en alto, para recordar que -pese que hay 9 policías detenidos- aún no hay justicia para cuatro pibes muertos.

Fuente: María José Lucesole (La Nación)

 

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