La emotiva carta de Martín Coggi a 20 años del retiro de su padre: “Gracias por no matar a ese boxeador que sueña todo el tiempo”

El hijo del ex campeón del mundo recordó el retiro de su padre que hoy, lo acompaña desde la esquina del cuadrilátero. Un legado que continúa intacto.

Un día como hoy (30/5), pero hace 100 años salía la primera edición de la revista El Gráfico, esa misma revista que en los años noventa tuvo tantas tapas del orgullo de Brandsen: Juan Martín “Látigo” Coggi, el Zurdo para sus cercanos. El multicampeón que enalteció el boxeo argentino en Japón, que se lució en Italia, que fue alentado por Maradona en las gradas y que nunca se alejó de sus raíces. Si la ruta te lleva por Brandsen, pregunta por el club Las Mandarinas y ahí te vas a encontrar con la leyenda que hace 20 años se retiraba de los cuadriláteros donde una huella imborrable.

El nene de la foto es Martincito. Que hoy es Martín y también busca dejar su huella en el boxeo, con el viejo en la esquina y también en el corazón. Ese nene ya crecido recordó en sus redes la fecha del adiós de «Látigo». Aquel día el peleador favorito de Raúl Alfonsín, terminó su carrera un 29 de mayo cayendo en Bari frente a Michelle Piccirillo, pero dejó números envidiables: 75 peleas ganadas (4 por K0), 5 perdidas y 2 empatadas.

El pibito rubio y revoltoso sabía que su papa no era como cualquier padre, no era como el papá de sus amigos. No iba a fábricas, no iba a oficinas. El chiquilín disfrutaba de ir “a trabajar” con su papá porqué le encantaba el gimnasio, como le encanta ahora. “Mi guardería fue esa” le dice Martín Coggi a Infocielo.

Algo diferente pasaba cuando papá Juan Martín lo iba a buscar a la escuela. Los pibes los miraban, los padres lo observaban con admiración. El orgullo del pibe crecía por su viejo que se iba los lunes y volvía a Brandsen los viernes pero que nuca lo dejó sólo. Sus raíces estuvieron y están en el pueblo y también en su familia.

El recuerdo del adiós es crudo: Látigo estaba triste, desganado, tirado en el sillón. No lo reconocían hasta que comenzó a pasar su sabiduría a los demás: “Cuando empezó a entrenar pibes en Berazategui y ahí, volvió a su mundo” reflexiona Martín que recordó a querido “Zurdo” en una emotiva carta, un zurdo que con 57 años no baja la guardia y sigue luchando para sacar a los pibes de la calle y preparar campeones.

La carta completa

«…Fue hace 20 años y parece q fue ayer q Juan dijo “Gracias por todo, me voy”. Fueron más de 17 años peleando con todos y por todos, desde pelear por un plato de comida, hasta pelear por un título mundial en Las Vegas. Cruzo el charco y se adueñó de Europa (año ‘87), siendo éste su primer reinado, luego se dio el lujo de ganar la 2da corona (como había prometido luego de perder la 1era Vs Loreto Garza en Niza en el ‘90) frente a su gente, en el ya desaparecido Superdomo de Mar del Plata (‘93), cuentan muchos, que afuera del estadio, había tanta gente como adentro, en donde no entraba un alfiler.

Luego recorrió el país defendiendo esa corona, para su gente, eligió los suyos, antes q las bolsas más jugosas que proponían del norte. También visitó Japón, donde le propinó un hermoso kot 5 al peligroso Hiroyuki Yoshino. Luego aparecerían en su mapa boxístico, Eder González y el cirujano Frankie Randal, con quienes brindó tremendos clásicos que acapararon la atención de todo el mundo pugilístico. Pero todo lo que empieza en algún momento termina y el final del Látigo santafesino, radicado en Brandsen, llegó hace exactamente 20 años, cuando enfrentó a Michelle Piccirillo en Bari, Italia. Perdiendo por puntos su pelea mundialista número 17 (récord nacional en el momento)… Y parece que fue ayer que hacía el bolsito, enroscaba las vendas y se iba a alojar al Hotel Cosmos, para prepararse para un nuevo desafío.

 Gracias Zurdo por regalarnos tanta historia y por saber cuándo dejar el boxeo. Pero sobretodo, gracias por no matar ese boxeador que sueña todo el tiempo q llevas adentro. Te amo, papá, Sos mi ejemplo siempre y para todo.»

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