Carta abierta a la falta de vocación

-“¿Qué perseguimos estudiando tantos años?

-¿Ser independientes y adultos?

-¿Ser máquinas de dinero con cabezas vacías y bolsillos llenos?

Mejor estudiemos para salvar este mundo en agonía social y ambiental.

Que tenga sentido el esfuerzo y no caigamos en la inercia”

A esta frase la leí, y la comparto, ella me inspiró para evocar lo importante de la vocación.

Hoy en muchas profesiones o en quienes las ejercen se refleja la falta de vocación aquella que llevó el conocimiento a todo el mundo bajo el nombre de ALFABETIZACIÓN. Que llevó la lectura y la escritura aún en lugares inhóspitos, sin caminos, sin luz eléctrica, dando la oportunidad del conocimiento a las personas más alejadas de la sociedad.

 Hoy con todas las comodidades, con toda la tecnología se especula por tener carencia de vocación, lo vemos en maestros, médicos, policías, abogados, políticos etc; en todas las profesiones e incluso en la misma sociedad.

Dejando la vocación nos convertimos en meros egoístas, como dijo el psicólogo Carlos Jung: “El mayor peligro para la humanidad, no es el hambre, ni los microbios, ni el cáncer, sino el hombre mismo”

Nos mata la avaricia, la indiferencia y el egoísmo, corremos y al mismo tiempo estamos estancados. Nos afanamos por poseer y nos olvidamos del ser, cuando más queremos alejarnos de las crisis que nos rodean, más dominados somos por ellas.

¡”Cómo se nos ha masificado la vida de hoy”!

Por momentos parecería que fuésemos personas hechas “en serie”, evitando que seamos nosotros mismos.

Que no nos metan en la fosa común donde se entierran la voluntad y la iniciativa personal; debemos tener decisión propia y sentirnos seres libres.

Mariela Acuña de Rocha

DNI 92.494.245

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