LA CIUDAD

Hay que reconocer a los héroes argentinos de la II Guerra

DIEGO WONHAM*

Cuando el gobierno tenía dudas, ellos no la tuvieron. Espero que los legisladores no la tengan”. Esa fue la frase que se repitió en el Salón de los Pasos Perdidos el jueves 6 de septiembre cuando el presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Dr. Emilio Monzó cumplió con un merecido y esperado reconocimiento al esfuerzo y abnegación de muchos compatriotas al entregar diplomas a los voluntarios sobrevivientes que sirvieron en las fuerzas aliadas durante la II Guerra Mundial. Asimismo las diputadas nacionales Elisa Carrió, María Lehmann y Marcela Campagnoli presentaron un proyecto de ley para declarar el 8 de mayo “día del voluntario argentino en las fuerzas aliadas” (1).

El mencionado proyecto además insta a las instituciones educativas a incorporar en los ejes temáticos de historia universal la gesta de estos conciudadanos cuyo aporte fue invaluable en las horas más oscuras de la humanidad. Quizás muchos no lo sepan pero más de 5.000 argentinos participaron de la contienda en las distintas armas aliadas como voluntarios.

Como aeronáutico –y nieto de uno de ellos– no puedo dejar de señalar que más de 600 hombres y mujeres lo hicieron en la aviación recibiendo las más altas condecoraciones y distinciones.

El aporte fue tan importante que hasta existió un Escuadrón Argentino-Británico. Como patagónico –adoptado– debo expresar que muchos de ellos nacieron y/o se criaron en nuestras tierras: Billy Eddy (Cinco Saltos/Carmen de Patagones), Bernard Dickinson y Andrés y Bernardo de Larminat (San Martín de los Andes), Ricardo Moreno –sobrino del famoso perito– (Bariloche), Alberto E. Morley (Tecka), Jimmy Fenton (Río Gallegos), Maureen Dunlop –sí, una mujer aviadora militar en los años 40– (Pilcaniyeu), Huntley Mc Donald (El Maitén) y William Roca Payne (Lago Roca, El Calafate), entre tantos otros (2).

Por ello, desde este humilde lugar, solicito a los legisladores nacionales patagónicos de los distintos espacios políticos que acompañen el proyecto ya que entiendo es un acto de reivindicación histórica para todos ellos, sus familias y nuestra nación.

Al tiempo que insto a los educadores locales –puesto que el proyecto podría no prosperar– a informarse sobre las historias de estos protagonistas que pueden servir como una gran herramienta pedagógica en la temática.

En ellas encontrarán relatos que van desde aviadores que volaron para ambos países (en la II Guerra para Gran Bretaña y en Malvinas para Argentina), pasando por escapes de campos de prisioneros de guerra y hasta una donde Winston Churchill terminó desvelado por los festejos patrios de un 9 de Julio en plena Segunda Guerra Mundial.

(1)Expediente 4142-D-2018, Cámara de Diputados de la Nación Argentina

(2) Claudio Meunier, Carlos A. García & Oscar Rimondi, “Alas de Trueno / Wing of Thunder” 2004

*Controlador de Tránsito Aéreo y Tránsito Aéreo Radar y supervisor de Servicios Aeronáuticos (CIPE). Es además licenciado en Turismo egresado de la Facultad de Turismo de la Universidad Nacional del Comahue

En marzo del pasado año, publicábamos una nota, también de la autoría de DIEGO WONHAM, en la cual se detallaban pormenorizadamente los vínculos de los Gibbings Wonham con nuestra ciudad:

HISTORIAS DE VIDA Y AVIACION: Mi abuelo, un argentino entre los Dambuster de la RAF

Argentina fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo muchos argentinos participaron de la contienda como voluntarios dejando en lo más alto la imagen de nuestro país. Yo tengo el honor y el orgullo de ser el nieto de uno de ellos y como el próximo 25 de febrero se cumplen 100 años de su natalicio, decidí rendirle este humilde homenaje. Reconocer su coraje y su gran aporte en uno de los momentos más negros de la historia de la humanidad es para mí una obligación. Federico Arturo Bruce Gibbings Wonham nació en el seno de una familia anglo argentina. Su madre era “Fanny” Bruce Gibbings, descendiente de los fundadores de la única colonia escocesa de América Latina –fundada durante la Presidencia Rivadavia, que sentó el histórico precedente de la libertad de cultos en nuestras tierras– prima de la Dra. Cecilia Grierson y nieta del reconocido terrateniente irlandés Dr. Richard Gibbings. Su padre, un Ingeniero inglés –empleado en el Ferrocarril del Sud– hijo de un afamado Capitán del Almirantazgo de la Royal Navy. Federico –al igual que su único hermano Cecilio– paso su niñez y adolescencia entre Lomas de Zamora y las propiedades familiares en Ranchos (Gral. Paz). Mientras Federico se dedicó a las tareas rurales, su hermano se graduó de ingeniero civil en el Reino Unido. Al iniciarse la IIWW, Cecilio se enroló como oficial en el British Army y Federico decidió seguir sus pasos uniéndose como voluntario en el Comando de Bombardeo de la Royal Air Force (RAF). 1 En tiempos donde muchos escapaban de la guerra hacia la Argentina estos argentinos decidían entrar en ella para defender sus convicciones. Destinado a la 42 Air School en Port Elizabeth –Sud África– para noviembre de 1941 había completado su curso de Air Oberver Navigation (O) siendo considerado “Above Average” debido a su excelente rendimiento académico y práctico a bordo de los clásicos aviones Avro Anson y Battle. Fue destinado al 61 Squadron cuando aún estaba equipado con los Avro Wellington –antecesores de los famosos Lancasters–. Allí pasó a cumplir con la labor de Bomb Aimer casi con exclusividad y se encontró con la tripulación que lo acompañó en su primer Ops. Tour: Los sargentos John Cockshott, Vic G. Townsend, W.J. Reid, T. Roberts, J. Liddlle & G.W. Culham. Con ellos participó de muchas misiones sobre Europa en el período más peligroso de la guerra, incluyendo 2 “entradas” a la mismísima Berlín en 1943. En tiempos donde muchos huían o sufrían shocks por las tensiones y/o miedos de la contienda –eran considerados LFM (Lack Fiber Moral) Federico fue condecorado por el Gobierno Británico con la Distinguished Flying Medal 2 por sus acciones en la guerra. Esta era la más alta distinción para voluntarios civiles y suboficiales, distinción que sólo recibieron 700 hombres entre miles. Muchas, impactantes y hermosas anécdotas pude recolectar de sus andanzas en el 61 Sq de las memorias de Vic y John, sus compañeros. Lamentablemente son imposibles de exponer en este breve relato pero sólo mencionar sus enunciados podrán dar una idea de las mismas: My lucky stars, cuando debieron regresar desde Polonia a Gran Bretaña “navegando” en un Lanc siguiendo las estrellas, o la maravillosa historia de la Mug “un regalo a futuro” por la falta de metales en ese momento en Gran Bretaña o cómo salvaron a J.Liddell de una muerte segura en una de sus misiones, entre otras tantas. Luego de su paso por el 61 Sq fue ascendido a Flight Lieutenant y enviado como instructor a la 1661 Heavy Convertion Unit, estuvo en Winthorpe, Manby, Balderstome, Coningsby y Syerston en aquel entonces todas bases de la RAF donde entrenó tripulaciones y planificó misiones. No está demás señalar que le tocó volar en, quizás, el día más importante del siglo XX: el “Día D”. En el Lancaster Mike pasó más de 4 horas de vuelo nocturno cumpliendo una misión sobre el norte de Francia colaborando desde el cielo con los hombres destinados a desembarcar en Normandía. Si hasta aquí parece sorprendente la actuación de Federico, más lo es aún, saber que la misma tuvo un bonus track: haber volado con el mundialmente famoso as de la aviación británica, el multicondecorado y creador del Squadron 617 “Dambuster” Wing Commander Guy Gibson. Seguramente el único argentino con la suerte de tener su Log Book autografiado por, quizás el más importante guerrero que surcó los cielos durante la IIWW. Federico encontró una bellísima y refinada galesa que lo deslumbró y con la cual formó familia en medio de la destrucción en el Reino Unido. Hermosa también es la historia de esa “batalla” la cual me fue relatada por un testigo presencial: Vic Townsend. Ya con la guerra terminada, con su ascenso a Squadron Leader – el 14 de marzo de 1946 – y con un hijo británico decidió volver con ellos a su tierra natal radicándose definitivamente en Ranchos (General Paz). En su amado pueblo completó su familia con 2 hijos argentinos y tuvo una pacífica e intensa vida como miembro de la Sociedad Rural local. Siempre participando de su Logia Saint John, en Lomas de Zamora y colaborando con el British Hospital entre otras cosas. No puedo dejar de comentar que Federico jamás hizo comentarios  acerca de la guerra y mucho menos de su desempeño. Ninguno de sus hijos ni nietos – 3 argentinos y 5 británicos – conocían la dimensión de su actuación hasta hace un par de años atrás cuando Claudio Meunier desenterró más de 600 historias como esta en su libro “Alas  de Trueno” y me inspiró a investigar sobre ella. Cuando a Federico le preguntaban acerca de la guerra el sólo decía: “vos no tenés idea de lo que es eso” y su explicación del porqué de su decisión de i r al infierno mismo era breve y contundente: “Porque estaba en juego la libertad del hombre”. Sus coterráneos de Ranchos lo recuerdan como “un caballero amable y obsequioso pero sobre todas sus virtudes una persona humilde y sin alardes a pesar de ser un héroe de guerra”.

Debo agradecer públicamente el poder desentrañar esta inmensa historia a Claudio Meunier,  al Director del Bomber Command Museum de Canadá y expiloto de AirCanadá Cdte Karl Kjarsgaard, al Chairman del Distrito Surd el Argentine – British Community Council (ABCC  HarryJ. Charap, a Jacquelin Von Urff y su esposo – otro piloto americano – que desde Dix Hill (EEUU) me enviaron un gran tesoro familiar las memorias de John Cockshott, y muye  especialmente a Vic Townsend que desde Australia y con sus 97años a cuestas tuvo la delicadeza de escribirme con un trato preferencial tal como si yo fuese su propio nieto .

Federico falleció el 5 de septiembre de 1985, sus restos descansan en una humilde tumba en el Cementerio Municipal de Ranchos (General Paz) en la misma tierra donde nació y en la que él eligió para vivir.

MALVINAS: CASI UNA CUESTIÓN FAMILIAR

La mañana del 2 de abril de 1982 mi padre escuchó la noticia de la recuperación de las islas y de inmediato fue al hogar paterno. Aquel era un ciudadano más a quien no sólo sorprendió la situación si no que le alegró el día, o al menos lo que demoró en llegar a Ranchos. Cuando su padre abrió la puerta, señaló casi eufórico: ¡Recuperamos las islas! La respuesta del e x RAF fue con la sapiencia de alguien preparado: ¿Y cuál es la buena noticia  Habrá una guerra y morirá gente. Mi padre imbuido en la situación de muchos otros repetía el discurso de los medios adictos a la dictadura: Los ingleses no van a venir, estamos muy lejos. Mi abuelo con una postura enérgica sentenció: Si UK pierde Malvinas por la fuerza con Argentina, ¿Qué es lo que puede pasar con China en relación a Hong Kong? ¿Y con Gibraltar con España? y ¿con la Rusia comunista? Estos militares que nos gobiernan son muy estúpidos, hasta un paisano como yo se da cuenta de ello. Mi  padre pasó de la euforia a la tristeza más absoluta. Mi abuelo – como todo el resto de los argentinos ex RAF – fue incorporado a la reserva de la Fuerza Aérea Argentina por Juan D . Perón. Según su mirada él tenía, por lo tanto la obligación de defender  a su país. A pesar de que su padre era inglés, de que había peleado para ellos en la IIWW, de tener un hijo inglés – que conjuntamente con otro argentino vivían en UK – y 5 nietos Británicos así intento hacerlo. Esa mañana fue al Correo Argentino a enviar un telegrama para ponerse a disposición de la Junta. Miguel A. Brown – hermano de José L. “Tata” Brown histórico jugador de la selección en México 86 – era empleado del Correo en Ranchos y recordó esta anécdota muchos años después cuando ya era el Director. Miguel se preguntó en aquel momento ¿Qué está haciendo este viejo? Por supuesto que él, como casi todos en el pueblo, desconocía su pasado. Del otro lado del Atlántico su hijo mayor– quien había hecho el servicio militar para su país– se ofrecía para oficiar de traductor en el British Army. Malvinas había puesto a padre e hijo en bandos opuestos. Mientras esto pasaba su domicilio sufrió escraches de algún desubicado vecino con algunas leyendas anti británicas. Pero esto no fue exclusividad nuestra, ya que del otro lado del atlántico su otro hijo– argentino que residía en UK– debió cambiar a sus hijos de la escuela por una persecución. Malvinas, había atravesado a la familia.

Años después Federico tuvo un nieto en el British Army– estuvo destinado en lo que para ellos son las Falklands– y otro argentino que fue parte de la Fuerza Aérea Argentina. Seguramente estaría orgulloso de ambos.

* Controlador de Tránsito Aéreo, Controlador de Tránsito Aéreo Radar y Supervisor de Servicio s Aeronáuticos. (CIPE) Desempeño funciones por más de 15 años en la Torre de Control Neuquén. Es además Licenciado en Turismo egresado de  la Facultad de Turismo de la Universidad  Nacional del Comahue. Becado por la empresa REPSOL YPF para cursar la Maestría en Gestión  de Empresas en  la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue. Trabajó como consultor y asesor en múltiples organizaciones públicas y privadas. Escribió notas y artículos en varios medios gráficos y es autor del Libro “TAN , Alas neuquinas para la integración regional 1960-2001” (Publicación declarada de interés por la Honorable Legislatura de la  Provincia de Neuqué,  entre otros).

N. de R.: La nota antes transcripta, fue publicada en la edición de Febrero 2017 de Aeromarket

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