SALUD

Promoción de la donación de sangre

Espacio cedido al Servicio de Hemoterapia del Hospital Campomar

Historia de la Hemoterapia

En esta serie de encuentros, iremos contando todo lo que tiene que ver con la donación  de sangre.  No lo veremos sólo desde el punto de vista  cientificista, ya que nuestra meta es la concientización del significado e importancia de la donación de sangre.

Comenzaremos contando la Historia de la relación del hombre con este elemento vital y, hasta ahora, único e irremplazable que es la sangre.

La sangre ha despertado desde los primeros tiempos de la humanidad  fascinación y  temor.

Las sociedades primitivas, aún separadas por el tiempo y las distancias han tenido una relación semejante con respecto a la sangre, mezcla de misticismo, magia y  pseudo ciencia. La sangre  representaba la fuerza, la salud, la juventud eterna.

Pitágoras y Ovidio relatan “los resultados milagrosos de esta práctica” refiriéndose a la ingesta de sangre. Herófilo, médico y anatomista del siglo IX AdeC., señala que los Egipcios se sumergían en cubas llenas de sangre para recobrar su vigor y juventud.

 Los Romanos bebían la sangre de los gladiadores caídos en la arena del Circo Romano, porque aseguraban que era especialmente apta para curar epilépticos.

En la Edad Media, hay múltiples referencias con respecto  al uso de la sangre como el fluido salvador.

Gilles de Rais, más conocido como Barba Azul  y compañero de Juana de Arco dice la historia que degolló a 150 jóvenes y bebió su sangre.

Escuchen esta recomendación del S XV: “y porque nuestros ancianos, quienes se encuentran sin ayuda, chuparían la sangre de un adolescente que lo quiera bien, que sea sano, alegre, moderado, que tenga la sangre fuerte y buena para aventuras muy abundantes…”

Hay un relato en el que al Papa Inocencio VII, enfermo y moribundo,  se le recomendó beber la sangre de  tres jóvenes como intento para su cura. El resultado: la muerte de los niños y del Papa.

Así llegamos a la edad moderna que se caracteriza por un intento de demostrar con pruebas los hechos naturales.

En 1615  Andrea Libavius describe en forma teórica  el acto de la transfusión sanguínea en forma directa es decir de donante a receptor a través de un sistema de tubos.

Un médico inglés, Guillermo Harvey, estudia y da a conocer el mecanismo de la circulación de la sangre y la función que cumplen  el corazón, las venas y las arterias y con esto el recorrido de la sangre en el cuerpo.

Potter describe la flebotomía, que es el acceso a una vena a través de un tubo. Es lo que se hace actualmente  para “poner un suero”.

En 1657 Christopher Wran, comienza a utilizar la técnica de Potter  e inyecta medicamentos y otras sustancias a perros.

Robert Boyle hizo experimentos similares, pero esta vez infundía drogas  a  personas, que eran presos de la cárcel de Londres.

Richard Loewer realizó las primeras transfusiones de sangre en perros uniendo la  arteria de uno a la vena del otro, por medio de  catéteres construidos  con tallos ahuecados, plumas de pájaro y tubos de plata.

Fue en 1667  que Jean Denys, médico del Rey Luis XIV, transfundió sangre de cordero a un hombre que sufría una “locura sifilítica”; aunque parezca mentira, el joven sobrevivió a pesar  de tener una reacción hemolítica: la guerra inmunológica del organismo contra  los glóbulos rojos transfundidos, incompatibles, ya que son de distintas especies.

Entusiasmado, Denys repite sus prácticas trasfusionales en 3 pacientes, pero el cuarto  fallece por una severa reacción hemolítica. La esposa del paciente acusa a Denys de asesinato y si bien después de largos años fue declarado inocente, se prohibieron las trasfusiones durante 150 años .

Recién en 1818, James Blundell,  obstetra inglés, después de ver morir  muchas parturientas por las hemorragias del parto, decide comenzar con las transfusiones , esta vez sólo con sangre humana y la trasfusión deja de ser directa, sino que utiliza un recipiente para recoger las sangre del donante  e  inyectarla al receptor, es considerado el “Padre de la Transfusión”.

Ya  se imaginarán  que las transfusiones se complicaban porque la sangre se coagulaba en los recipientes donde se recogía, por la falta de asepsia producía graves infecciones y aún faltaba el descubrimiento de los grupos sanguíneos, así que continuaban los fracasos por reacciones hemolíticas transfusionales.

En la próxima les cuento como se fueron resolviendo estos asuntos.