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Dr. César Montarcé: “Sacarles una sonrisa, un beso a los chicos es lo más gratificante”

Muchas veces, de un mal momento surgen las mejores ideas; y algo de eso fue lo que le pasó al Dr. César Montarcé, un maravilloso Pediatra que cubre guardias en el Hospital Campomar, entre otros nosocomios, y que el pasado viernes atendió disfrazado de Woody, el reconocido personaje de la saga Toy Story de Pixar.

“Yo siempre soy muy alegre para atender, pero hace como seis-siete años estaba medio melancólico, triste y no sabía que me pasaba. Era el aniversario de fallecimiento de mi padre, que era el que me hacía reír mucho, mucho… un ferroviario muy alegre, muy jovial, un loco lindo… Recordándolo a él dije ‘¿por eso será?’ y decidí ponerme una peluca y una nariz y salir a atender así a los chicos. Fue muy bueno el recibimiento, le gustó hasta a los directivos del hospital (de Chascomús), y me empecé a vestir así”, recuerda el Dr. Montarcé.

Su idea tuvo repercusión no solo entre sus pequeños pacientes, sino en sus colegas y otro Pediatra, el Dr. Sebastián Peñalva, decidió sumarse a la iniciativa.

“Mi compañero, me ve y me dice que ‘me gustaría vestirme así con vos, y estar así’. Nos juntamos en una misma guardia y nos empezamos a vestir de otra cosa: él se vistió de Quico y yo de un vaquero común”, cuenta el Dr.

Si bien pasó un tiempo, “un día estando vestidos de médicos, el Dr. Peñalva la va a ver a la sala a una nena que había sido internada por Montarcé. Ella, fanática de Toy Story, andaba con el muñequito de Woody. Cuando el Dr. Peñalba  va a verla, le pide que venga “el Dr. Woody, lo cual sorprende al médico ya que no había nadie con ese apellido. Por casualidad (o no tanto), Montarcé pasaba por el lugar y lo llama sui compañero para consultarlo y es ahí cuando la nena lo identifica como el “Dr. Woody”. Al ver el muñeco, Peñalba no pudo evitar las comparaciones y bromeó diciéndole: “si sos igual”, al personaje de los dibujos animados.

Ese fue el comienzo de la vestimenta que hoy lucen. Tras un fallido intento por encontrar los trajes en Estados Unidos, una vecina de Chascomús, Viviana Bruni, se ofreció para confeccionarles los trajes: Woody para Montarcé y Buzz Lightyear para Peñalba. Para ella, un eterno agradecimiento de parte de los profesionales.

“Siempre nos vestimos después de las cinco de la tarde, porque las cosas programadas: partos, cesáreas, inducciones, empiezan a la mañana y tenemos que estar preparados. A la tarde merma el trabajo y hacemos consultorio solamente, por lo que hacemos una especie de ‘acting’ y preguntarles ‘¿con quién te querés atender, con Woody o Buzz Lightyear?’. Él tiene un láser con una luz blanca para cuando se portan bien y un láser rojo para matar todos los bichos… Yo tengo mi serpiente en la bota que es típico del personaje. Hacemos una especie de introducción, jugamos… las caritas son bárbaras”, narra con una sonrisa en el rostro.

Hay dos cosas que el Dr. Montarcé destaca, una es que “nos disfrazamos cuando estamos juntos con el Dr. Sebastián Peñalva, no solos, pero dio la casualidad que tenía los ambos sucios y me tuve que poner esto”; y la otra es que el hecho de que atiendan disfrazados no implica que no realicen con seriedad su trabajo: “lo que hacemos para sacarles una sonrisa a los chicos no desprestigia el acto médico. Al contrario, lo engrandece. No creemos que por tener estar transformación nos hace menos o más que cualquier otro médico. Nos hace sentir bien y a los chicos también”

“Hay pocos pediatras, ya no quieren agarrar esta loable profesión porque no es redituable, así que tenemos que estar en todos los hospitales (lo cual los obliga a pasar, como en su caso, cinco días son volver a su casa). Es muy sacrificado, así que hay que hacerlo de la mejor manera posible y como mejor se sienta uno. Hay gente que nos trata mal, hay mucha violencia, entonces yo no pienso devolverles la violencia. Yo les digo ‘no me dio para Brad Pitt, me dio para esto’”, bromea el Dr. Montarcé.

“Lo hago con todo placer, es algo que uno hace con gusto, con todo el amor. Sacarles una sonrisa, un beso a los chicos es lo más gratificante”, resume Montarcé.

Su vestimenta revolucionó el Hospital Campomar en la mañana del pasado viernes. Los niños, y los no tan niños, se mostraron fascinados. Pero además, agradecidos por su buen trato, atención y muestra de cariño. “La onda y el recibimiento fue bárbara. Hasta una nena que estaba convulsionando, cuando se despertó, me miraba…”, cuenta como anécdota.

Sus guardias son desde el viernes hasta el domingo a la mañana, fin de semana por medio, y el fin de semana próximo atiende el Dr. Sebastián Peñalba. ¿Vendrá  Buzz Lightyear?, no lo sabemos, pero sin dudas fue una linda sorpresa ver a ‘Woody’ atender con tanto amor.

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