POLICIALES / SUPLEMENTOS

Condenan a seis años de prisión a Quiroga

Un fallo reciente del Tribunal en lo Criminal n° 2 Departamental condenó a un sujeto, que engañando a dos menores con el juego del “gallito ciego” abusó sexualmente de ellas, hechos que los jueces por su característica lo consideraron asimilable a una penetración carnal.
La sentencia fue dictada por los Dres. Analía Graciela Avalos, Eduardo Campos Campos y Jorge Alberto Tamagno, en el marco de un juicio abreviado consensuado por la  Fiscal Claudia Castro y el Defensor Oficial Fernando Dorcasberro, con acuerdo explícito del procesado.
La Dra. Avalos –juez de primer voto-, consideró acreditado dos hechos ilícitos:
Hecho I: en horas de la tarde del 19 de febrero de 2002, en circunstancias que una niña de siete años de edad se encontraba en las inmediaciones de un arroyito cercano a la calle Juan Manuel de Rosas, en su intersección con la ruta 20, de Chascomús, a donde había ido a pescar junto a primos y un tío menor de edad, se le acercó un sujeto adulto y en el interior de una carpa que ellos habían armado, bajo el pretexto de enseñarle a jugar al “gallito ciego” le tapó los ojos, para luego introducirle su pene en la boca.
El padre de la menor al efectuar la denuncia contó lo relatado por su hija, que el sujeto le había dicho que iban a jugar al gallito ciego, que cuando ella había intentado salir de la carpa el hombre había insistido y le había colocado la remera sobre la cabeza, diciéndole que le mordiera un dedo. Que luego el sujeto le había dicho que lo que había mordido era un cuchillo con bosta, pero que su hija había manifestado era algo blando. Que una amiguita que había visto lo ocurrido le había dicho que esa persona le había colocado “el pito” en la boca. Que su hija describió a esa persona, a la que no conocía, pero su cuñado sí, sabía donde vivía.
La menor al declarar reiteró sus dichos, y precisó que estando en la Comisaría había otra nena a la que le había pasado lo mismo.
Una chica que estaba en el lugar donde ocurrió el hecho, dijo que el individuo les había dicho que entraran en la carpa, que ella no quiso, pero se había quedado espiando, habiendo visto cuando el hombre le ponía el “pitilín en la boca” a la otra nena.
El informe psicológico practicado a la menor víctima, indicó que las manifestaciones impulsivo-agresivas, sueños de angustia y miedos experimentados por la menor con posterioridad al hecho, permitirían inferir que el hecho abusivo sexual padecido había impactado de manera perturbadora en su psiquismo.
Hecho II: en tiempo cercano al hecho anterior, el mismo sujeto y con la misma modalidad, esto es valiéndose del pretexto de jugar al “gallito ciego”, en el interior de un galpón cercano a la vivienda que por entonces habitaba en esa misma localidad, vendó los ojos de una niña de cuatro años de edad y le introdujo su pene en la boca.
La mamá de la nena dijo ante las autoridades, que había tomado conocimiento que un vecino había tratado de abusar de una nena, lo que le preocupó ya que sus hijas solían jugar en ese vecindario. Que al hablar con una de ellas, esta le había contado que cuando estaba jugando al gallito ciego en el galpón con una amiga, había ido ese hombre, había sacado el pito y se lo había puesto en la boca, y que además le ha había puesto el dedo en la cola.
Agregó la mujer, que entonces se había dirigido a casa de ese hombre a preguntarle qué había ocurrido, y que si bien el mismo primero lo había negado, después lo había admitido, aunque alegando que había utilizado un consolador.
En el informe de la pericia psicológica practicada a la menor, se dejó constancia que no se detectaron indicadores de fabulación en el relato de la misma..
Al analizar la Magistrada la autoría del imputado en los hechos endilgados, indicó que si bien una de las menores no había identificado al masculino, ya que no lo conocía, del testimonio de su mamá surgía que se trataba de una persona llamada César, el cual vivía en la vecindad. Por su parte el tío menor de la otra víctima, indicó el lugar donde ese individuo residía, siendo esos datos coincidentes con  lo que surgen de la diligencia de constatación de su domicilio.
Al momento de calificar los hechos, la Magistrada y el Dr. Campos Campos adhirieron al criterio de que el abuso perpetrado era asimilable a la penetración carnal, acotándose jurisprudencia en ese sentido.
Finalmente los miembros del Tribunal y por unanimidad, resolvieron condenar a César Ignacio Quiroga, de 41 años de edad, empleado municipal, con último domicilio en el Barrio “La Higuerita” de Ranchos, a la pena de Seis años de prisión, como autor responsable de los delitos de Abuso Sexual con acceso carnal -dos hechos- en concurso real entre sí.

Fuente: www.compromisodigital.com

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